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viernes, 16 de noviembre de 2012

"Una vida entre sueños" // CAPITULO II: Oz

Oz era un chico bajo de estatura, un cabello largo que caía sobre sus hombros, unos ojos profundamente negros con un tono rojizo y una sonrisa que encendía una llama en el pecho de Chris. Chris siempre admiraba a Oz desde las sombras, sin nunca hacerse notar, simplemente era feliz al verlo, a veces lo admiraba mientras Oz jugaba baloncesto y le encantaba ver como volaba su cabello mientras corría de un lado a otro, como se movía para esquivar a sus oponentes, como su cara cambiaba cuando jugaba, era como si entregara su alma cuando jugaba pues se notaba lo feliz que lo hacía jugar, pero lo que más le gustaba a Chris es que cuando Oz se sentaba a descansar antes de seguir jugando siempre se ponía escribir en la primera hoja que encontrará, se concentraba tanto al escribir que era admirable, Chris no tenía la menor idea de lo que Oz escribía pero quería descubrirlo.

Un día Chris se puso a escribir un poema dedicado a Oz, no puso nombres pero expresaba todo su amor por él y el dolor que sentía al saber que nunca podría estar a su lado, lo arrancó de la libreta en que lo escribió y lo guardo en su preciada libreta negra. Pero ese día chocó con otro chico mientras intentaba salir del salón y cayó al suelo tirando su libreta lo que provocó que salieran varias hojas de ella, comenzó a recogerlas pero al ver que Oz se acercaba intento recoger todo con rapidez y salir de ahí lo antes posible, pero olvido una hoja en el suelo, y fue Oz quien la recogió e intento gritar a Chris para devolverla pero Chris ya se había ido… decidió guardarla y se fue a su casa.

Lo siguiente es un poco confuso para mí pues solo sé lo que aquella hoja vivió, no se en que momento fue o porque razón pero Oz estaba acostado en su cama leyendo el poema, y podría jurar que derramaba una lágrima cuando terminaba de leerlo…


Al día siguiente Chris estaba caminando a su casa aislado en su mundo sin querer prestar atención a nadie, cuando llego a casa se percató que le hacía falta una hoja… y no cualquier hoja, el poema que iba dirigido precisamente a Oz, solo sintió que el mundo se le venía encima, esa hoja era literalmente una parte de él, no pudo dejar de sentirse mal ni aún dormido, se levanto completamente desganado al otro día y se fue a la escuela.

Se sentó en su asiento aún en un estado depresivo, se percató que por la puerta entraba Oz, solo soltó un suspiro, se puso sus audífonos, y contemplo el paisaje que se asomaba por la ventana hasta que una silueta se interpuso entre él y la ventana, al levantar la vista para descubrir de quien se trataba aquella silueta sintió un vacío en el estómago, un latido que casi destroza su pecho y sus piernas comenzaron a doler…. Ahí estaba, esa sonrisa que siempre lograba encender una llama en su corazón.

-Hola- Dijo Oz en un tono un poco infantil pero que enterneció a Chris

-Ho… hola…- Dijo Chris con un tono nervioso y una voz temblorosa.

-Emm… ayer noté que se te cayó esto- Dijo Oz estirando la mano con una hoja

El rostro de Chris cambio asomando lo que parecia la mitad de una sonrisa, pocas veces lanzaba esa sonrisa por lo que podrían decir que estaba realmente agradecido por recuperar esa hoja

Chris tuvo que esforzarse mucho para lograr responder y apenas logró articular una palabra

-Gra… gracias-

-¿Tú lo escribiste?- Indagó Oz jalando una silla para sentarse

-Sí… pero no es muy bueno – Dijo Chris estabilizando poco a poco su voz.

- A mi me cautivo – Dijo Oz- Siéndote sincero lloré mientras lo leía.

-¿En serio?- Dijo Chris -  Yo nunca me consideré talentoso, realmente solo escribía para lograr expresar mis sentimientos.-

-En verdad es muy hermoso eso que escribiste, expresaste por completo que sientes al no poder estar con esa persona que tanto amas, puedo decir que me hiciste sentir lo que tu sientes- dijo Oz- yo también he escrito unas cosas y me gustaría compartirlas-

-Me encantarías leerlas- Dijo Chris – también me gustaría compartirte unos escritos, eres la primera persona con la que he podido hablar de esto- Bajó un poco la mirada y se sonrojo pero Oz no lo notó
-Me encantaría leer más de lo que escribes, mañana es sábado y estoy libre, si estas de acuerdo podemos vernos en un parque para compartir nuestros escritos- Dijo Oz lanzando una sonrisa tan sincera que hizo que Chris sintiera que caía en el vacío.

- Por… supuesto- Dijo Chris sonrojándose un poco más- Nos vemos mañana

Las clases continuaron y Chris admiraba a Oz, pero no era como siempre lo hacía, ahora sonreía al verlo y bajaba la mirada sin saber por qué.

Al finalizar el día Chris salió del salón con la rapidez usual pero una mano se posó en su hombro obligándolo a girar su cabeza mientras se detenía

-Esto es un pequeño cuento que escribí – dijo Oz mientras le extendía una hoja- No olvides que mañana nos vemos en el parque que esta cruzando la calle a las 2 en punto.

-De acuerdo- Dijo Chris sin saber que más decir, simplemente le sonrió haciendo un gesto de despedida con la mano y continuó su camino.

Chris solo se encerró en su cuarto intentando juntar todos los escritos que tenía para compartirlos con Oz, mientras sonreía tontamente sin poder creer que pasaría un tiempo junto a el hombre que había iluminado su corazón tantas veces. Lo puso todo en orden y ya entrada la noche se dispuso a dormir leyendo la historia de Oz como cuento para dormir. En la mañana siguiente se preparó, comió algo y comenzó a guardar todo en una mochila, aún tenía una hora para llegar así que tomo un mazo de cartas de un juego llamado Wicart que hace tiempo que no jugaba, y se puso en camino, al llegar al parque saco su mazo y contemplo sus cartas recordando viejos tiempos jugando con el único amigo que tuvo y que por desgracia tuvo que mudarse a otro país y no volvió a saber de él, pasó el tiempo y no sé percató de que Oz había llegado hasta que escuchó un grito

-¡No puede ser! ¡¿También juegas Wicart?! – Gritó Oz emocionado – Mira tengo mi mazo de cartas aquí ¿Quieres jugar un rato mientras compartimos nuestros escritos?

Chris simplemente estaba sin habla, en toda su vida solo conoció a un chico que jugara Wicart y le emocionaba mucho el hecho de que podría revivir viejos tiempos

-Em… algo así, hace mucho que no juego, no he tenido con quien jugar- Dijo Chris.

-Vamos hay que jugar, me encanta este juego- Dijo Oz aún emocionado

Y así comenzó esa tarde que Chris guardó con tanto afecto en su corazón, jugaron por un tiempo mientras leían historias del otro y comentaban mutuamente lo que leían, es de las pocas veces que he visto a Chris sonreír de tal manera, pasó el tiempo y Chris se dio cuenta de que Oz llevaba un balón de baloncesto, así que no pudo evitar preguntar

-¿Por qué llevas ese balón? –

-¿Qué? … Ah esto –Dijo agarrando el balón- Juego en un equipo de baloncesto y tenía planeado practicar un poco antes de llegar a casa… ¿Quieres jugar?-

-Pues… -Dijo Chris en un tono pensativo- nunca he sido bueno en ningún deporte, pero el baloncesto siempre me ha llamado mucho la atención – Lo cual no era mentira, Chris odiaba todos los deportes excepto el baloncesto

-Genial, vamos a jugar, podría enseñarte unos cuantos movimientos- Dijo Oz levantándose del césped y se dirigió a la cancha de baloncesto que estaba del otro del parque

Chris se arrepintió por un momento, no era muy bueno jugando pero siguió a Oz por el simple hecho de seguir pasando un lindo rato con él

Chris apenas se movía y a Oz eso le causaba gracia, pero se divirtieron por un buen tiempo antes de que comenzara a oscurecer.

-Me ha gustado hablar contigo- Dijo Oz sonriendo

-A mi también – Dijo Chris- Deberíamos repetirlo

-¡Por supuesto! – Dijo Oz con un tono de alegría – Bueno, yo me voy por acá, nos veremos el lunes en clases

-Adiós- Dijo Chris despidiéndose de lejos dirigiéndose a su hogar

Llegó a casa y no pudo evitar escribir un poema expresando toda su euforia y se fue a dormir,  al día siguiente tenía que ir a comprar una navaja a la tienda, la necesitaba para poder hacer sus dibujos pues con la navaja se puede dar forma a la punta del lápiz, así que se puso una chamarra con gorro, sus audífonos y se dirigió a la tienda, por desgracia (y pronto descubrirán por qué) Oz había quedado de acuerdo con una chica a ir a la misma tienda por unas cosas, Chris no se percató de la presencia de Oz hasta que él chocó a propósito con Chris para saludarlo, solo se sonrieron y se fue cada uno por su camino, Chris estaba de camino a su casa pero decidió acostarse un momento en el césped del parque. El sol le daba en la cara así que cerró los ojos y después de unos minutos algo le tapaba el sol, abrió los ojos y no pudo evitar sonreír tontamente al ver a Oz

-¿Qué haces aquí? – Preguntó Chris

- Nada en especial – Respondió Oz- Pasaba por aquí y te vi y quise venir a hablar contigo… además de disculparme

- ¿Disculparte? – Chris puso una expresión de duda al mismo tiempo que se sentaba para poder hablar con Oz- ¿Por qué?

- Por saludarte así hace rato – Contestó Oz – Lo que pasa es que estaba con la chica que me gusta
Esas últimas palabras comenzaron a girar en la mente de Chris, ¿La chica que le gustaba? ¡¿Cómo es eso posible?! Chris estaba seguro de que Oz sentía algo por él. El poema que tanto le gusto a Oz iba dirigido a él… él vino a Chris con una actitud tan sensible que no podía significar nada menos que interés… Chris simplemente no podía con esto, se levantó del césped con la mirada baja, las lágrimas recorrían su rostro y se acercó lentamente a Oz… todo se volvió negro… lo siguiente que recuerdo que pasó es que Chris estaba en su cama.

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